El aparato pesoero rubalcaniano cree que el 20N es la fecha más adecuada para la celebración las elecciones generales. ZP, con la caradura que le ha caracterizado, se despide diciendo que tenía la fecha pensada desde hace tiempo cuando se ha hartado de anunciar que iba a agotar la legislatura.
El 20N evoca a la muerte de Franco y el PSOE intentará una vez más agitar el corazón de los que no tienen mucho cerebro.
El PP no debería entrar en el juego aunque los que somos libres aceptamos realizar un análisis objetivo de lo que sucedió en la dictadura, y si quieren ustedes, en la 2ª República. En la dictadura franquista, el crecimiento económico en la década de los 60 fue extraordinario y reconocido por los irrefutables datos.
Lo ocurrido en los años 60 fue el fruto del Plan Nacional de Estabilización Económica de 1959, que daba fin a la autarquía previa y marcaba las bases para disponer de una economía de mercado. Las grandes políticas fueron asignadas a un grupo de personas que se denominaron tecnócratas.
El diccionario de la RAE define tecnócrata de la siguiente manera: "Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas".
Dicen que muchos tecnócratas eran próximos al Opus Dei. Me da exactamente lo mismo. Lo cierto es que en España se diseñó un plan energético basado en centrales nucleares, se construyeron embalses, se empezaron a crear infraestructuras viarias, ferroviarias y aéreas. Los tecnócratas no pensaban en captar votos de incautos ni en el diseño de un marketing electoral a la medida de mandriles, sino en desarrollar el país.
Un tecnócrata tenía conocimiento y lo aplicaba. Hoy en día, los rubalcabas de turno, ni saben ni les importa.
Para muestra un botón:
Alfredo evidencia que no sabe nada de estructura económica. Sigue sin comprender el problema de un país que no tiene una economía equilibrada. Basar el crecimiento exclusivamente en la construcción (construcción no sólo de inmuebles, sino de infraestructuras, muchas de ellas financiadas por la UE) y en el turismo es el problema.
Además, Alfredo no comprende la necesidad de reducir el gasto corriente de las ineficientes administraciones públicas. Esto es lo único que hará el PP (si gana) y es una condición necesaria, pero no suficiente. Por eso añoramos la tecnocracia.
